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Diciembre 2008
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* Fuera de género.
Criaturas de la invención erótica (IV) -
Roberto Echavarren
Ese
compuesto, individual o grupal, es un cuerpo educado, disciplinado, según
grandes segmentos del comportamiento; relativos a la familia y a la
profesión, al ritmo alterno de vacaciones y trabajo, al orden sucesivo de
ciertas etapas de la vida: primero hogar, luego escuela, luego ejército,
fábrica, jubilación. El paso de uno a otro de estos segmentos implica cortes
más o menos drásticos, responsabilidades diversas (...) No es posible, así
como así, librarse de estas líneas segmentadas. No es posible retirarse; hay
que negociar con ellas. No siempre es sano o bueno para alguien romper con
estas maneras de proceder y de integrarse. Al mismo tiempo hay líneas más
elásticas. Son todas aquellas que no coinciden con la temporalidad de los
segmentos mayores: flujos microscópicos, microdevenires, pequeñas grietas de
los segmentos más densos o menos móviles
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* Georgie, Evaristo, Celedonio y Homero: la poesía tanguera (I)
-
Susana Ibarburu
La
época y el lugar también refieren a una sociedad en construcción, y por lo
tanto en busca de su propio lenguaje y su literatura, en el primer tramo del
siglo XX, y al proceso de una búsqueda de una “identidad nacional” que era
al mismo tiempo un hecho social y cultural y una visión promovida por los
gobiernos como necesidad política. Un período que al comienzo vivía en
carne viva la convivencia del criollo con el gringo y, por lo tanto, la
construcción de una sociedad y un imaginario que, a su vez, la refleja y la
impregna: “el diálogo del hombre con su tiempo” de Juan de Mairena.
En este caso es la construcción del mundo del arrabal, y no ya sólo el de
las orillas cuchilleras y sus prostíbulos piringundines, sino el que se
extiende a la vida del conventillo y los patios emparrados, y llega hasta
las salas de la pujante pequeño-burguesía donde las muchachas escuchaban la
radio y tocaban al piano las partituras del tango, legitimado ya en España y
Francia, que sus hermanos mayores habían bailado en sus escapadas al
suburbio. |
* Sesenta años de evolución de los Derechos Humanos
- Guía
del Mundo
Un
año después de terminada la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), la
Organización de las Naciones Unidas (ONU) encomendó a su Comisión de
Derechos Humanos la elaboración de instrumentos que permitieran defender los
Derechos Humanos (DDHH). La comisión creó, a su vez, un comité de análisis
integrado por ocho miembros y el 10 de diciembre de 1948 el proyecto de
declaración -integrado por un preámbulo y 30 artículos que abarcan la
totalidad de los derechos civiles, políticos, sociales, económicos y
culturales considerados básicos- fue aprobado por la Asamblea General, con
48 votos a favor y ocho abstenciones. (...) De entre varias clasificaciones
de los DDHH, la más conocida es la denominada "tres generaciones" que sigue
las nociones centrales de la Revolución Francesa de libertad, igualdad y
fraternidad. Fue propuesta en 1979 por Karel Vasak, quien estableció los
DDHH como conceptos enmarcados en el derecho constitucional e internacional:
"el propósito es defender mediante medios institucionalizados los
derechos de los seres humanos contra los abusos de poder del Estado, y
promover el carácter multidimensional de la personalidad humana" |
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* Almohadones
-
Carlos Rehermann
Habría que
encontrar a un experto que quisiera averiguar si Quiroga leía Harper's,
si entendía inglés, si había leído Kwaidan (publicada en inglés en
1904), si se interesó por Lafcadio Hearn, que escribió cuentos de horror
antes que él. "El almohadón de plumas" se publicó en Cuentos de amor de
locura y de muerte, en 1917, treinta y un años después de que Hearn
publicara su artículo en Harper's. Entre 1894 y 1904 Hearn publicó en
Estados Unidos once libros relacionados con la cultura japonesa, lo que
habla de cuánto se lo leía. Cuando murió era considerado por europeos y
americanos como un puente occidental hacia la cultura japonesa, motivo por
el cual mereció numerosos estudios publicados sobre todo en inglés antes de
la Gran Guerra, es decir, años antes de la publicación del cuento de Quiroga |
* Dodecamerón
- Ercole Lissardi
El
Dodecamerón es lectura deliciosa y divertida. Como toda buena
literatura, una de las vetas que la sostienen es el humor, unas veces
carnavalesco, y otras asordinado, pariente de la ironía. Su sentido
profundo, si es que lo tiene, concierne menos al universo severamente
ordenado que propone la Monadología de Leibniz –que adorna,
pulverizada en epígrafes, cada capítulo del Dodecamerón- que al caos
delirante y laberíntico, por más que sumamente disfrutable si se lo toma con
espíritu deportivo, con que tiende a identificar la condición humana
cualquier sujeto medianamente inteligente y renuente a manejarse con
anteojeras y esquemas. En la tradición de los grandes mapas de relatos
cuidadosamente entramados –Decamerón, Cuentos de Canterbury,
Mil y una noches, Heptamerón, 120 jornadas de Sodoma,
Manuscrito hallado en Zaragoza- el Dodecamerón propone diez
personajes que, para matar el tiempo –están a la deriva en un yate en medio
del océano esperando que vengan a rescatarlos-, deciden contar cada noche
diez historias con la condición de que cada cuentista deje inconclusa la
suya para que la continúe el siguiente
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